Toda nuestra energía fluye a la vida...

Respira hondo y siente la energía de tu "Ser".

Nuestra energía fluye a través del torrente de la vida y cuando nos alejamos de ella y su curso comenzamos  a tener señales corporales y síntomas  que nos advierten el peligro. Para volver a retomar el curso de la vida y continuar el camino, debemos tomar atención  a estas señales que muchas veces no vemos.

Cada vez que tenemos alguna enfermedad o padecemos de distintas dolencias en nuestro cuerpo, quizás por un exceso de trabajo, stress acumulado por mucho tiempo, sin discernir en  cada síntoma la calidad de vida va en picada hacia más cansancio, desgano falta de fuerzas y claridad mental, haciendo florecer pensamientos negativos e irritabilidad.  Todo se transforma en una rutina constante que nos separa de lo que es la vida y sus bondades. Esa energía vital que tenemos cada día la vamos perdiendo junto a nuestra calidad de vida.

La Energía Vital:

Aceptar el regalo de la vida nos exige mayor compromiso viviendo en el presente, los seres humanos somos energía y movimiento. Así como las plantas, los animales, el aire, la tierra o la materia todos están hechos de átomos todo es vacío. 

Todo es Energía:


Nuestros densos cuerpos físicos están hechos fundamentalmente de pequeñas geometrías giratorias que generan energía. La realidad no es lo que parece, y la humanidad finalmente está despertando colectivamente para comprender plenamente estos conceptos. Hay capas de energía alrededor de nosotros y cuanto más sensibles nos volvemos, más podremos distinguir entre diferentes energías. 


Todo lo que es, existe por un fenómeno de resonancia y queda registrado en la memoria de  los campos mórficos.  Todo pertenece al gran campo de punto cero, al vacío creador.

Un ser humano es parte del todo que llamamos "Universo"; una parte limitada en el tiempo y espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto. Una especie de ilusión óptica de su conciencia. Albert Einstein. 

¿Los objetos que usamos también?

Así como las personas tienen sus propias resonancias, los objetos que usamos también están en resonancia con su ambiente y emiten información y al mismo tiempo la reciben.  A pesar de ser imperceptible,  se emite en una baja frecuencia que para los seres humanos es muy débil. En ciertos momentos, el ser humano puede percibir estas frecuencias, por ejemplo cuando algunos objetos nos producen rechazo o atracción, miedo o repulsión. 

El conocernos y mirarnos tal como somos nos abre el camino a lo nuevo:

Si  reconocemos que otras energías más sutiles  afectan nuestra calidad de vida,  podremos actuar y resolver de forma oportuna y tomar conciencia,.  Liberarnos dependerá de nosotros mismos.

Existen varios tipos de energía negativas  que nos rodean, son  los llamados entes. 

Es en este tipo de energías nos enfocaremos, pues  afectan a los seres humanos y a su entorno en particular.